Desarrollo de ideas
Tener una idea podría considerarse como el
inicio de un proyecto, el germen, la semilla. Sin idea no hay
proyecto. Las ideas tienen un gran valor, luego tenemos que
tener la suficiente capacidad de análisis para poder
calificarlas y clasificarlas. Puede ser una buena idea, una
gran idea o simplemente una idea de montón. El ingenio es una
cualidad que no está presente en todas las personas, la
imaginación otra, luego estaría la capacidad de desarrollo.
Tener suficiente fluidez para desarrollar un buen proyecto
depende en gran medida del análisis de la idea, sobre todo, de
dejar que fluya en su desarrollo. De esta manera podemos ir
completándola con otros añadidos que den solidez a la idea
principal, que la hagan más atractiva, del tema de la
viabilidad y del rendimiento económico deberemos ocuparnos en
otro momento. El proceso sería como desarrollar una bicicleta,
la idea principal es conceptual en si, el desarrollo del
concepto daría pie a la creación del cuadro (chasis) y luego
añadiríamos el resto de las piezas, accesorios y complementos.
Que la bicicleta cumpliera nuestros requisitos basados en la
consecución de unos objetivos relacionados directamente con
las prestaciones del producto, su introducción en los
mercados, estrategias de producción, comerciales, etc, eso
sería ya otro tema a tratar.
Ahora lo ideal es dar rienda suelta a nuestra imaginación,
componer, mejorar, analizar, en definitiva, crear.
Una vez hemos analizado la idea, añadido propuestas y
completado la primera fase creativa, debemos pasar a la fase
organizativa, en la que pongamos todo en su sitio, y en la que
las capacidades creativas estarán también presentes ya que en
este proceso de filtrado, orden y colocación pueden surgir
nuevas propuestas que podemos añadir o congelar según nuestro
criterio. Ese es el fundamento principal del desarrollo,
mejorar si cabe la idea principal y llevarla a la fase de
producción/consecución, prototipaje/preserie.
Una de las partes más importantes del desarrollo de una idea
es saber conducir bien los tiempos, dominar bien cada una de
las fases, ya que sino lo hacemos correctamente podemos caer
presos de una idea de desarrollo interminable, lo que la
convertiría en la idea infinita, plagada de mejoras sobre el
papel pero en la gran mayoría de los casos carente de fase
práctica y por consiguiente de resultados estadísticos que
pudieran ofrecernos información de hacia donde nos dirigimos,
siempre está bien saber donde está nuestro sitio, nuestras
posibilidades y sobre todo saber cual es el camino y donde
está el muro y el precipicio. En realidad a la hora de
desarrollar un proyecto, demasiadas expectativas, demasiada
alteración y un optimismo desmedido pueden jugarnos una mala
pasada y acabar como quien dice estrellados o despeñados.
Soñar con la creación del producto perfecto está muy bien,
hacerlo realidad puede quedarnos demasiado lejos, nuestro
nivel de exigencia, expectativas y nuestras posibilidades
reales han de convivir en un razonable equilibrio.
Para terminar nos gustaría hacer hincapié en lo que nosotros
consideramos la parte más importante en el desarrollo de una
idea. La EXPERIENCIA.
Desarrollamos sus ideas, le advertimos de cuando sus
propuestas están más cerca del ilusionismo que de la realidad.
Nos sumamos a su pasión por el proyecto.
Desarrollamos las ideas con ilusión, entusiasmo, creatividad,
imaginación e ingenio.
Convertimos buenas ideas en grandes ideas.
Gracias a nuestra experiencia podemos realizar infinidad de
aportes a su proyecto, la última palabra la tiene usted.





