El Marketing invertido
Una de las prácticas que en los últimos
tiempos más se está popularizando es la creación previa de los
documentos comerciales y promocionales de los productos. Se
planifican los documentos virtualmente basados en unas
bonanzas infladas de los productos, en muchos casos de difícil
consecución por los departamentos de producción, pero, ¿Que
importa esto? Piensan las marcas... ¿Para qué esperar a tener
el producto creado, producido y testado si podemos empezar a
promulgar las bonanzas del mismo? ¿Pero cómo es posible
concebir semejante material promocional sin ni siquiera tener
el producto fabricado? Bueno, no parece que a muchas marcas
esto les importe y se han abonado a la creación de productos
concebidos inicialmente bajo los parámetros de vender, vender
y vender, sea como sea, cueste lo que cueste. Claro, muchos de
ellos dicen, ¿Para que se crean las empresas? Y aquellos de
pensamiento básico contestan, para vender, para ganar dinero.
Claro, tener a los clientes contentos y satisfechos queda
fuera de la fórmula mágica. Al fin y al cabo para que vamos a
invertir dinero en ellos, a menor coste de desarrollo y
producción mayor cantidad de dinero quedará disponible para
invertirla en promoción, o como se dice en el argot “en vender
la moto”.
Al final, claro, tendremos clientes engañados, confundidos y
sobre todo decepcionados. ¿No se dan cuenta las marcas que
esta manera de actuar no es la más propicia? Claro que se dan
cuenta pero para la gran mayoría de ellos importa ante todo la
cantidad, dejando el apartado de calidad completamente en el
aire, ya sabemos, los famosos y conocidos “Recall” en los que
cientos y cientos de productos han de ser devueltos a fábrica
para ser sustituidos debido a los defectos de concepto, diseño
y fabricación, eso si, el marketing que promulgaba las
bonanzas y maravillas de los mismos ese si que estaba bien
“parido”.





