Departamento de “Calidad” o CALIDAD


El departamento de calidad no puede ser una excusa para escurrir el bulto y dar largas a los clientes ante una mala atención, un error en el servicio o un defecto en el producto.

Muchas empresas hoy en día cuentan con departamentos de calidad, se han puesto de moda, sobre todo entre las tecnológicas. En nuestra opinión a la gran mayoría de ellas les sobran estos departamentos, decimos esto por ser suaves, ya que la gran mayoría de ellas utilizan estos departamentos como auténticos “FIREWALLS” entre los clientes y los eventuales problemas para impedir que dichos clientes tengan la oportunidad o la tentación de quejarse a departamentos superiores. Lo que se pretende es que un cliente insatisfecho moleste lo menos posible.

Hemos tenido la posibilidad de contactar con infinidad de departamentos de “calidad” y es curioso, porque algunos de ellos ni siquiera tienen un perfecto conocimiento ni de sus propios productos, algunos ni siquiera son conscientes de lo que ofrecen, vamos, más que curioso es penoso. Actúan más como puros cortafuegos y la gran mayoría de ellos ni siquiera admiten sugerencias que les ayuden a mejorar el servicio para ofrecer mayor “calidad” en sus productos y/o servicios.

Se podrían contar con los dedos las pocas empresas que ofrecen un buen servicio en sus departamentos de calidad, aquellos que se desviven por solucionar los problemas y dudas de los clientes, por ofrecer un buen servicio y absorber todos y cada uno de los comentarios de sus clientes, ya sean buenos o malos, comentarios y sugerencias que les ayuden a mejorar sus productos así como la experiencia de compra.

Tener un departamento de calidad sólo para dar “buena imagen” o imagen de “gran empresa” es absurdo, usarlo como cortafuegos es completamente penoso, poco ético, si da ese trato a sus clientes quiere decir que le importan poco. Probablemente, en términos económicos no sea rentable tener un departamento de calidad, un departamento que en la mayoría de los casos es deficitario pero que a nivel humano y de atención a sus cliente tenga claro que si usted da la talla es una gran inversión, atender bien a sus clientes siempre es una decisión inteligente y por supuesto es una de las mejores apuestas que su empresa puede realizar.

Antes de poner en marcha un departamento de calidad piense bien por todo aquello que tendrá que responder, piense que los departamentos comerciales a veces prometen imposibles para lograr ventas y captar clientes, piense que los departamentos de marketing muchas veces inflan las bonanzas de los productos para hacerlos atractivos a la vista del gran público, eso por no hablar de la publicidad engañosa. Si no tiene todo esto en cuenta y algunos departamentos de su empresa no están siendo éticos es posible que con un departamento de calidad se pille bien los dedos.

Lo que puede en un principio parecer una idea atractiva para fortalecer su imagen empresarial puede hacerle quedar en muy mal lugar.

Un departamento de calidad sirve para atender las dudas de los clientes y mejorar, sirve para solucionar problemas y mejorar, para escuchar sugerencias y mejorar. Si hace las cosas bien, dicho departamento tendrá mucho sentido en su empresa y representará un buen alimento para el prestigio de la misma. El prestigio se lo otorgan sus clientes satisfechos, no se compra con la inversión publicitaria que los departamentos de marketing hacen en prensa sectorial, hoy en día, cualquiera que tenga claro lo que es el prestigio de una empresa debería saber esto.

Usted elige lo que quiere para su empresa, un departamento de “calidad” o de CALIDAD.


  Ponemos a prueba su Departamento de Calidad, así podrá comprobar si funciona tan bien como usted piensa.

  Preparamos toda la documentación necesaria para que sus clientes estén bien informados de sus derechos y obligaciones.

  Preparamos toda la documentación legal para que su empresa tenga cobertura ante cualquier eventualidad.

  Ponemos a su disposición estrategias de satisfacción, cuidado y fidelización de clientes. Le enseñamos como reparar los daños materiales y emocionales que los fallos de sus productos o servicios hubieran podido ocasionar a sus clientes.


Las herramientas del éxito