Imagen de producto
Siempre se ha dicho que la primera impresión
es la que cuenta, en parte esta afirmación es toda una
realidad. Prácticamente todos los que compramos un producto
ponemos la imagen del mismo como uno de los puntos más
importantes a la hora de realizar la compra. El canon de la
belleza tiene su fuerza. Lo bonito gusta y si además es bueno
entonces ya tenemos el producto deseado.
Muchos productos se centran sólo en la imagen para conseguir
ser “top ventas”, esto es un tremendo error porque en el mundo
del ciclismo lo más importante son las prestaciones, la
durabilidad, la seguridad, la calidad y otras características
que diferencien al producto de otros de la competencia y por
ese motivo nos decantamos por él.
De todas formas no podemos negar la importancia que tiene un
producto estéticamente atractivo. Muchos productos realmente
buenos con grandes prestaciones y una alta calidad fracasaron
en el mercado por ser tremendamente horrendos, si, parecían
artilugios en los que sólo era importante el aspecto técnico y
no el estético, decimos parecían porque muchos sino todos
ellos han desaparecido del mercado, la razón, simplemente no
se venden, son buenos pero no se venden, tienen calidad y
prestaciones pero no se venden, son durables pero no se
venden, simplemente no son atractivos al ojo humano y los
productos nos entran por los ojos y luego es nuestro cerebro
el que dictamina antes de realizar la elección definitiva pero
el apartado estético marca la diferencia entre dos productos
de igual calidad.
Muchas veces vemos productos con eslóganes típicos “creados
por ciclistas para ciclistas”, algunos productos deberían
llevar eslóganes como “creados por ingenieros para
ingenieros”, productos en los que su máximo atractivo es el
mecanismo, el sistema, lo mecánico, lo eléctrico, lo
electrónico, la verdad es que algunos ni siquiera parecen
productos de ciclismo, nos imaginamos que esto mismo pensarán
los clientes. ¿Cómo voy a poner en mi bicicleta un componente
tan horroroso por muy bueno que sea? ¿Me cargo la estética de
mi querida bicicleta por ganar 2 segundos en un bajada?
Bueno, la respuesta depende de cada uno pero normalmente nadie
quiere llevar un producto feo instalado en su bicicleta ni
vestir ropas de diseño horrible ni elementos de seguridad
horribles por mucha protección que ofrezcan, suena fuera de
toda lógica pero simplemente es lo que sucede, es lo cierto.
Vivimos en un mundo en el que la estética importa, aunque nos
cueste decirlo, en muchos casos omitimos las fases más
importantes a la hora de elegir un producto y nos basamos en
la estética, lo que impacta, si es atractiva, agresiva,
elegante, cool, etc, ésto, nos reafirmará, reafirmará nuestra
personalidad y pondrá de manifiesto al grupo “a la tribu” a la
que pertenecemos. Normalmente en el ciclismo las disciplinas
son variantes de una idea original, los usuarios considerados
como tribu usan determinados productos y visten atuendos
concretos, suena un poco como una secta pero es así. El
mercado aprovecha esta ocasión para sacar partido de cada
corriente, sacar partido a todo un trabajo de manipulación y
guiado de las reses hacia un determinado rebaño, otra de las
argucias del marketing de hoy en día.
Lo ideal sería contar con un producto que cumpla todas las
premisas más importantes y que sea atractivo a la vista pero
esto no es una tarea fácil porque muchas veces conseguir una
estética final atractiva interfiere con el diseño funcional
del producto en si. Los departamentos de diseño se ven muchas
veces obligados a tomar decisiones difíciles y en algunos
casos contradictorias y ponen en la balanza las ventajas de la
funcionalidad y los embrujos que consiguen con un producto
estéticamente impactante, la verdad es que es una fase
complicada del proceso porque el cliente final es exigente y
las fábricas lo conocen muy bien por lo que es una decisión
realmente comprometida. No se preocupe, podemos ayudarle.
Nuestros diseñadores pueden aconsejarle en el proceso de
diseño, podemos tener una gran relevancia en el resultado
final.
Podemos diseñar la imagen de su producto o simplemente
analizarla, reportar nuestras conclusiones y realizar
diferentes propuestas.
Nuestras propuestas estarán siempre enfocadas a satisfacer a
los clientes sin que el producto pierda su identidad, sus
puntos fuertes o el trabajo realizado en la fase de diseño
conceptual.
La estética importa pero no debe tener un protagonismo
excesivo que interfiera demasiado en las especificaciones del
producto. En el equilibrio está el éxito.





