Presencia Online. La importancia del contenido
En los tiempos que corren, en los que términos
como online, tiempo real, estar conectado, mundo virtual, la
red, etc..., son términos del día a día, quizás, suene extraño
oír que una empresa no tiene página web, que no está presente
en las redes sociales o no cuenta con uno o varios
trabajadores encargados de todo lo relacionado con en mundo
online. Bueno, en nuestra opinión, el mundo online es sólo una
parte más del mundo real, del mundo en el cual se desarrollan
los hechos. El mundo online puede ser calificado como un
escaparate, una gran enciclopedia, incluso un gran basurero o
porque no una gran oportunidad de interactuar con sus clientes
o amigos pero, no nos engañemos, detrás de cada una de esas
pantallas hay una persona, un ser humano. El que se interesa
por sus productos es una persona, el que usa sus productos es
una persona, el que protesta cuando no está satisfecho con sus
productos es también una persona. Por ese motivo es por el
cual tenemos que analizar cuales son las ventajas y los
inconvenientes de tener una presencia online. Es algo que una
empresa a de tomarse en serio, igual que hay que tomarse en
serio a sus clientes. Usted, se va a dirigir a sus clientes y
el contenido a de estar a la altura de los mismos. Piense
usted en lo que desea, en lo que le gustaría encontrar en la
página web de un producto el cual ha despertado su interés, me
imagino que le gustaría que el contenido mostrado en esa web
esté a la altura de sus espectativas.
Hoy en día se ha creado una corriente, promovida por las
empresas que se quieren hacer de oro fomentando la idea del
marketing virtual basado en la creación de contenido que
“rentabilice” su presencia online (muchos de ellos copiados
sin permiso de otros sitios web, incluso infringiendo las
normas más básicas de la propiedad intelectual, puros
refritos). Contenidos que en el mundo real su empresa no se
molestaría en crear, no dedicaría ni un instante a ellos.
Contenidos para rellenar, para mantener al “personal”
entretenido, para que los internautas permanezcan en su sitio
web y por consiguiente no estén navegando, por ejemplo en el
sitio web de la competencia, intentado convertir a los
navegantes en naúfragos que estén en cierta manera obligados a
instalarse para siempre en su isla. Incluso existen aquellas
empresas que sólo le quieren como cliente ocasional, “entre,
compre y marchese” y a ser posible moleste poco y permita que
contentarle nos salga lo más barato posible.
¿Cree usted que esta es una buena estrategia?
La estrategia del relleno y de la distracción y porque no
decirlo, la confusión, así como la estrategia de apoderarse de
los clientes a cualquier precio hasta llegar al error de
considerarlos “suyos” son estrategias tristes, llamémoslas
incluso empresarialmente inmorales.
Por ejemplo, cuando usted compra unos calcetines de lana lo
hace porque en su emboltorio la marca pone bien grande
“Calcetines de lana” o “Calcetines de pura lana” o “Wool
Socks”, cuando usted mira en la composición del producto y
comprueba que los mismos sólo contienen un 30% de lana que
piensa, ¿duro eh? Pues si, el 30% es lana, el resto es
relleno, pero se ofrece como lana, es lo que se le hace creer
al cliente, ni cuesta lo mismo, ni representa lo mismo, ni
rinde de la misma manera, se utiliza una estrategia de
marketing basada en los pocos escrúpulos que tienen muchas
empresas para engatusar a los clientes.
Muchas empresas se escudan en el “típico” cuento de que “no
decir toda la verdad no es lo mismo que mentir”, claro, pero
la ocultación de información vital para el consumidor es una
practica rastrera en si misma, considerada incluso una clase
de fraude, de farsa. Lo mismo sucede con el contenido, lo
mismo para su presencia online, las cosas hay que decirlas con
claridad, para que las personas de todo tipo y condición
puedan entenderlas. Alejémonos de las políticas de marketing
online del momento, las políticas del relleno, del engaño
camuflado y seamos serios con lo que ofrecemos, seamos serios
con nuestra presencia online porque en la gran mayoría de los
casos es incluso mejor no estar que “estar por estar”.





